Dra. Isaura Meza Gómez Palacio

Investigador y Profesor Emérito, Cinvestav

Sistema Nacional de Investigadores Nivel III

PhD (1972), University of California, Berkeley, USA.

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Líneas de investigaciónPublicaciones recientes
  • Estructura y caracterización de proteínas del citoesqueleto, sus genes y sus mecanismos de acción
  • El citoesqueleto en la regulación de las vías de señalización activadas durante la transición de células cancerosas a un fenotipo invasor y en las interacciones de agentes infecciosos y parásitos con su hospedero.

Las células eucariónticas, tanto en organismos unicelulares como pluricelulares, tienen una forma definida que es dada por su organización interna. Sin embargo, las células deben tener también plasticidad suficiente que les permita cambiar de forma, dividirse, desplazarse y adaptarse a cambios en su microambiente. Estas funciones se llevan a cabo por las estructuras filamentosas y tubulares que en conjunto forman el llamado citoesqueleto.

El citoesqueleto, al participar en estas funciones, puede ejercer una acción estructural y regulatoria gracias al dinamismo de sus componentes moleculares que pueden formar polímeros y despolimerizarse con gran rapidez, de acuerdo a las necesidades de las células. Cada tipo de filamento o túbulo del citoesqueleto está formado por distintas unidades proteícas que tienen diferentes propiedades mecánicas y químicas las cuales les permiten asociarse con proteínas específicas presentes en las células y llevar a cabo funciones celulares, especialmente  aquellas relacionadas con motilidad. El citoesqueleto, al estar involucrado en estas funciones, es un elemento esencial para mantener la homeostasis y el funcionamiento preciso de las células, por lo que sus alteraciones dan como resultado varios trastornos y patologías.

Las células epiteliales y endoteliales, que forman las barreras que protegen del medio exterior a los órganos internos de un organismo, tienen un citoesqueleto muy organizado que asegura la función de barrera en los tejidos. En particular, son los filamentos formados por actina y sus proteínas asociadas, los encargados de poner en su sitio a las moléculas de la membrana que forman las uniones celulares en estas barreras, así como a los receptores membranales que tienen la capacidad de transmitir señales al interior de las células. El citoesqueleto se encarga también de mantener la forma de las células tanto en organismos unicelulares como en tejidos complejos de organismos superiores.

En mi laboratorio hemos estudiado por muchos años a los componentes del citoesqueleto utilizando como modelos diferentes sistemas celulares, así como la forma en que éste regula funciones como la locomoción, el cambio de forma, la permeabilidad tisular, la fagocitosis, la adhesión, la secreción y el tráfico citoplásmico. Todas estas funciones se activan como respuesta a estímulos externos que a su vez activan cascadas de señalización que regulan la organización del citoesqueleto, la actividad de diversas proteínas, la expresión de ciertos genes y el movimiento de moléculas a diferentes compartimientos celulares.

En la actualidad estudiamos la organización del citoesqueleto en organismos patógenos como la amiba Entamoeba histolytica, muy conocida en nuestro país como el parásito causante de la Amibiasis y en células que interaccionan con las amibas como son las células del colon humano que son dañadas por las amibas. Recientemente, estamos estudiando como el citoesqueleto modula el cambio de la forma de células cancerosas no invasoras y cuáles son los mecanismos que inducen su modificación morfológica y funcional para convertirse en células metastasicas. Como se organiza el citoesqueleto en neuronas de pacientes psiquiatricos y las vías de señalización que están involucradas en ello, es otro de los temas con el que estamos trabajando.